El tamaño de la belleza

Selene Aleixandre Faus

Parecía que el  mundo de la moda les daba la espalda, pero ellas han conseguido entrar en él y acaparar todas las miradas. Aparecen en calendarios, catálogos de moda, revistas, desfiles y han conquistado las redes sociales. Hablamos de las modelos curvy.

Si pudiéramos recrear un eje cronológico con todos los estereotipos femeninos, lo que primero llamaría nuestra atención es como el cánon de “cuerpo perfecto” ha ido dando saltos de un extremo a otro. Desde los cuerpos robustos de las mujeres de la Antigua Grecia a las figuras finas y delgadas de las primeras décadas de los 2000. Sin embargo, en estos últimos años se ha producido un giro drástico que pone como protagonistas a las modelos que hasta ahora se consideraban fuera de la esfera de la moda, a las modelos que se consideraban como tallas grandes y las grandes firmas les daban de lado.

En pleno 2019, en una sociedad cada vez más exigente que utiliza las redes sociales como un escaparate y un culto a la imagen, aquellas mujeres que superan la talla 40 han dado un golpe en la mesa para demostrar a la industria de la moda que no existe ningún estereotipo que la mujeres deban seguir. “Tener curvas no es incompatible con ser guapa, atractiva y deseable”, así lo afirma las periodistas Patricia Cantalejo y Sophie Fernández.

El principal objetivo de lo que mundialmente se conoce como modelos curvy es ayudar a las mujeres a que se acepten a ellas mismas y a sus cuerpos. 

Laura Arribas :: Modelo Curvy (31 años, Valencia)

¿Está listo el mundo de la moda para acoger a estas mujeres con una talla que no se considera estándar? Pues así parecer ser, ya que actualmente existen centenares de modelos curvy que se han ganado su reconocimiento a través de redes sociales como Instagram e incluso algunas viven de ello. Mila Dalbesio o Candice Huffine fueron unos de los primeros nombres que acapararon los focos del panorama de los desfiles de grandes marcas como Calvin Klein o calendarios de firmas de lujo como el Calendario Pirelli.

Hace tiempo que las marcas dedicadas únicamente a las “plus size” dejaron de estar circunscritas y firmas con alto prestigio como Oysho o Nike han incluido a modelos curvy en sus colecciones. Sin embargo, esto ha sido una de las principales polémicas en las que se ha visto envuelto este movimiento.

“Por suerte, ahora hay muchas más marcas independientes que tienen variedad de tallas y eso me emociona. Que haya para todos es un gran avance”, cuenta la modelo argentina Maira Diaz.

Aunque pueda parecer algo insignificante, para las mujeres que hoy por hoy se dedican al curvy, hace unos años era impensable que pudieran comprarse ropa de una tienda generalista, porque no existía un tallaje más allá de la 40 o la 42. Pero aún queda un largo camino por recorrer en este sentido. “Si bien hay marcas inclusivas, lamentablemente no son suficientes, hay que buscarlas, cuando en realidad deberían estar al alcance de todos como cualquier tienda de ropa.”, afirma Marina Yamiz.

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¿Pueden las grandes marcas utilizar el fenómeno curve como una estrategia de marketing? En la actualidad, las grandes firmas del mundo de la moda han dado un paso adelante y han roto las barreras que impedían a las chicas curvy convertirse en referentes de la moda. Muchas de ellas ha apartado el retoque digital y han optado por mostrar los cuerpos de las modelos por la naturalidad de la celulitis, las estrías o los michelines. 

Sin embargo, sobre estas marcas recae la sospecha de que únicamente estas intenciones forman parte de una estrategia de márketing con el único objetivo de hacer ruido para ganar visibilidad. “Hay marcas que sólo lo utilizan como una estrategia de marketing ya que dicen tener talles “reales», pero lo más grande que tienen me entra a mí siendo yo de talla intermedia, 40-42”, critica Marina.

“A menudo, en las webs de ropa o tiendas en sí de tallas grandes, te ponen a chicas con un cierto modelito, una chica gorda, pero, ojo, sin celulitis marcada, sin una estría, sin barriga descolgada, sin rollitos, sin brazos anchos, sin rozar las piernas, sin tetas caídas…”, expone Beatriz Romero, una de las redactoras de  WeLoverSize.

En el panorama actual firmas procedentes de diferentes nichos han empezado a fichar a una o dos modelos para que representen la imagen de su empresa. Aunque es imposible saber a ciencia cierta si se trata de una iniciativa por propia voluntad y solidaridad con el colectivo curvy o simplemente, por intentar complacer a determinados consumidores que cada vez están más cansados de los estrictos cánones del pasado. 

“En el sector de la moda existe este segmento que representa una gran demanda de miles de millone, por lo tanto está claro que no es tan solo una cuestión de marketing y buena imagen”, afirma Ángel Herrera Director de Comunicación de la Agencia de Modelos, Salvador Models. 

Mientras tanto, en las pasarelas ya conviven las curvas con las clásicas modelos altas y delgadas.

“Estos cambios en la integración de los cuerpos nos beneficia. Me parece hermoso que se comience a ver la inclusión y que por fin tener un cuerpo real sea una estrategia de marketing. Ningún cuerpo debería estar excluido de poder ser considerado bello”, afirma la modelo curvy Maira Diaz.

Es innegable que el cambio se está produciendo lentamente, pero es un cambio que siguiendo la lógica debía de llegar, ya que si una firma vende pantalones en un rango de tallas que va desde la 34 hasta la 44, no tendría sentido que todas las modelos aparecieran en sus campañas, en su web etc. utilicen la talla más pequeña. “Combinar maniquíes de todas las tallas, más allá de romper una lanza a favor de todo tipo de cuerpos y mujeres, es también una cuestión práctica para los potenciales clientes. ¿Cómo va a imaginarse una chica con generosa cadera dentro de unos vaqueros que lleva una modelo escuálida?”, afirma Ángel Herrero.

Pero el concepto curvy parece que no convence a todo el mundo. Siguiendo esta línea, el panorama que se plantea desde algunas revistas como WeLoverSize es:

¿Es necesario que las modelos “curve” aparezcan distinguidas en las fotos como “tallas grandes” o “plus size”?, por qué no se distinguen también “tallas pequeñas” o “small size”. Cómo si la sociedad no fuera capaz de distinguir por ella misma el físico de cada una de las modelos. De esta manera puede que lo único que se esté consiguiendo es estimular y acentuar la estigmación que sufren estas modelos, porque su presencia se sigue diferenciando y señalando para separarlas de la de las modelos convencionales.

Maira Díaz :: Modelo Curvy (27 años, Argentina)

Según la revista WeLoverSize la palabra curvy es un simple eufemismo que se utiliza para evitar la palabra gorda. “Es como si en el mundo de la moda tuvieran un terror patológico a escribirla. Es tabú. En cambio, sí que utilizan toda una serie de eufemismos para evitarla. revistas, editoriales y marcas de moda hacen malabarismos para evitar la palabra”, así lo denuncia Beatriz Romero.

Sin embargo, en este sentido existe una multitud de opiniones en contra de esta creencia como la de la agencia Salvador Models: “En este mundillo se utilizan muchos anglicismos, casting, fitting, management,  shooting… Curvy es otro más, no creo que sea un eufemismo”.

Aunque también se habla de una transición del concepto, “La palabra curvy comenzó como un eufemismo y luego lo fuimos apropiando como un término en el cual diferenciamos los cuerpos”, afirma Marina Yamiz.

Es una realidad que el concepto curvy ha revolucionado el mundo de la moda e incluso ha logrado ayudar a muchas mujeres a aceptarse a sí mismas y a saber vivir de una forma saludable con sus cuerpos. Incluso muchas han podido vivir su sueño gracias a que sus medidas de altura o peso no eran las normativas para las top models.

Aunque todavía queda un gran camino por recorrer y a este modelaje aún le quedan muchas batallas por librar.

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